De vuelta a la antigua cala que una vez abandonó sólo para adentrarse en sus sueños o quizás para buscarlos y finalmente encontrarlos.
Otra vez cerca del mar y fiel a su naturaleza vuelve a volar sobre una pequeña isla llena de vida, laberinto infinito, donde cabe más de lo que se espera a simple vista.
Tras los reflejos del mar se descubren nuevos mundos, nuevas visiones. El oceano y los volcanes, artístas atemporales, transforman continuamente los bordes, los contenidos, la faz de una obra total, una obra infinita.
Nunca se empezó, ni se terminó.
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Quizá fue mejor pensar en lo que nunca fue y que aún así duela, que saber que ha sido y que duela más.
Ya sabes, por eso de no malgastar el tiempo.
Que el tuyo es precioso.
Un abrazo